El pueblo de Manarola está en parte encajado en el valle del torrente Volastra
y en parte encaramado en el cercano espolón rocoso.
Es hermosa la iglesia dedicada a la Natividad de la Virgen María (siglo XIV) y, como mínimo, curiosa la posición de su campanario, construido originalmente como torre de vigilancia, que se eleva en el lado del atrio.
Un paseo entre olivos y viñedos frondosos nos lleva hasta Volastra, que conserva el antiguo Santuario de Nuestra Señora de la Salud, fundado en el siglo X cerca de la Via dell'Amore, que llega hasta Riomaggiore con un pintoresco recorrido excavado en el acantilado sobre el mar, y que fue construido en los años veinte durante las obras de duplicación del ferrocarril.